Paciencia e inteligencia


Nairo Quinta (MOV) y Rigoberto Urán en su camino rumbo al Tour de Francia. Foto BiciGoga

Dos buenas noticias llegaron en el camino de dos corredores colombianos de cara al Tour de Francia: Nairo Quintana (MOV) y Rigoberto Urán (EFD) ganaron etapa en la Vuelta a Suiza y el Tour de Eslovenia respectivamente. En las últimas semanas ambos corredores llevaron una preparación concienzuda pero discreta y alejada de las competencias.


El 7 de abril había sido el último día en competencia de Nairo con 2 podios de clasificación general acumulados (Oro y Paz y Vuelta a Cataluña) y un quinto puesto en el Pais Vasco, pero sin victorias de etapa. La filosofía este año para el boyacense era la de hacer actuaciones competitivas, pero sin presionarse a las victorias, sin echar mano de las reservas y colaborar con los objetivos del equipo. Seguramente no fueron fáciles estas nuevas directrices, donde un campeón lo que quiere es ganar. Pero con la mira puesta en la presea más importante de su carrera, Nairo fue capaz de acoplarse a esta nueva ruta rumbo al Tour de Francia.


Sin embargo, esa misma paciencia le dio a Quintana la oportunidad de probar en la carrera que utiliza como plataforma de regreso y de termómetro, la Vuelta a Suiza, una que ha sido exigente por el clima sufrido y por el desnivel acumulado. Ya su coequipero Mikel Landa había intentado dar el primer zarpazo en la primera llegada en alto del trazado helvético, aunque su esfuerzo fue contenido a 200 metros de la meta.


Richie Porte, lider de clasificación general en Suiza --con base en un gran trabajo de conjunto que inició en la crono por equipos--, había sacado ventaja en la etapa 6 donde un ataque individual le rindió para sacar meterle 12 segundos a un importante grupo de rivales incluido Quintana. Pero Porte había comentado que sabía que Nairo estaba aun en proceso de encontrar su mejor forma para el Tour. Tan ciertas fueron las palabras del australiano que hoy quedaron validadas. Quintana aprovechó la etapa 7 con llegada en alto para probar piernas con la ayuda del control y escalera del Movistar en la etapa. Nairo consiguió su primera victoria del año y la primera desde el Giro de Italia de 2017.


Imaginamos las sensaciones que recorrieron el cuerpo del escalador colombiano elevando los brazos al cielo. Victoria, la única palabra que alimenta el alma de los campeones: “Soy yo y estoy de vuelta”. No echará las campanas al vuelo aún porque el objetivo empieza el 7 de julio, pero se sabe que las cosas van en el camino correcto y la paciencia paga.


Rigo llevaba 7 semanas sin ver acción en Europa luego de cerrar la primera parte de su temporada con las clásicas de las Ardenas. Había abierto el año con un podio y victoria de etapa en la carrera Oro y Paz en Colombia y luego un top 10 en la Tirreno Adriático. Después tomó parte de la Vuelta al País Vasco donde, de manera atípica, el antioqueño no pudo terminar la carrera. Luego vinieron las clásicas donde estuvo lejos de las espectativas que tenía.


Pero como es costumbre en Rigoberto, el de Urrao guardó las experiencias no tan positivas en un cajón y regresó a casa a seguir entrenando. Y tanto el equipo como el corredor tomaron una sabia decisión para volver a la competencia antes del Tour de Francia: una carrera de calendario continental europeo 2.1 donde no tendría que medirse anticipadamente a los rivales del Tour y donde sin espectativas podría sacar la ventaja sicológica.


La tercera etapa con llegada en repecho exigente le quedó como anillo al dedo al capitán del Education First Drapac. Con la experiencia de su lado Rigo pudo ejecutar el ataque perfecto en pleno cierre para superar a Daryl Impey (DDD) por la victoria de etapa que a su vez le dio el liderato de la clasificación general. No es la primera vez que Urán saldrá vestido de lider en una carrera, pero sí una buena posibilidad de conquistar una justa por etapas, logro que aún le falta agregar a su palmarés. Rigo tiene triunfos de etapa y de carreras de un día, pero aún no el titulo general de una carrera por etapas.


La inyección de moral es muy importante en el camino a un compromiso mayor y también pone a prueba al equipo de Rigo para la defensa del liderato antes del Tour de Francia. Ya no hay llegadas en alto en el Tour de Eslovenia, pero las diferencias son muy cortas con Daryl Impey (4”) y con Primoz Roglic (10”), así que es un gran test en las dos jornadas que restan: una de montaña con llegada en descenso y una contrarreloj de 21.6 kilómetros. La crono también ayudará a determinarle a Rigoberto hasta dónde su preparación le generará dividendo el próximo mes de julio.



El camino en ambos casos parece ser el correcto.

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