• Georgina Ruiz Sandoval

!Qué primavera para el olímpico!



Para Greg Van Averaet (BMC) resultó ser la Paris Roubaix su primer Monumeto

Foto © ASO/P.Ballet

Imparable. Esa es la palabra para describir la primavera que ha tenido Greg Van Avermaet, quien a los 31 años consagra la victoria de su primer monumento en 36 intentos en 12 años de carrera profesional. El campeón olímpico deseaba poder sumar primero el Tour de Flandes, la carrera que todo pedalista belga que precie de serlo quiere tener una vez en su vida, pero este año curiosamente fue su ex coequipero Philippe Gilbert, ahora con el Quick Step Floors, quien con un ataque de más de 50 kilómetros se la jugó y ganó. Greg por su parte se vio involuntariamente involucrado en una caída de Peter Sagan (BOH) y Oliver Naesen (AG2) hace 8 días y aunque pudo regresar Van Avermaet quedó sólo 2º detrás de su compatriota.

Fueron durante los años de convivencia con Gilbert en el BMC donde la carrera de Greg en las clásicas se vio opacada por la etiqueta número 1 que normalmente portaba Philippe, ambos con características bastante similares. Pero eso cambió con la salida de Gilbert al otro equipo de liciencia belga para 2017. Tras una primavera sin resultados por una fractura de clavícula en Flandes 2016, Greg regresó con una gran forma que le dio para una victoria de etapa en el Tour de France de ese año y vestirse de amarillo por 3 días, además de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Río. Pero en noviembre, ya fuera de temporada, se fracturó un tobillo en una salida de bicicleta de montaña. El BMC pensó que la primavera sería escueta pero el poderoso físico de Van Avermaet se recuperó a tiempo para ser podio en Strade Bianche y Flandes, además de ganar la Gent-Wevelgem, la E3 Harelbeke y la Omloop.

“El recorrido de Flandes va más a mis caracteristicas”, decía Greg antes de empezar la Paris Roubaix número 115. “Pero si se corre una carrera rápida --como sucedió con un nuevo récord de 45.2 km/hr-- se le da oportunidad a la fugaz con un viento a favor. Lo más fuertes siempre podrán estar al frente”. Una muy clara vista de la carrera antes de siquiera arrancar, pero también tenía Greg que ejecutar el plan del equipo y guardar fuerzas y la cabeza fría ante cualquier caída y avería mecánica. El belga salió de curso por una montonera cuando faltaban unos 100 kilómetros y sus compañeros lo regresaron hasta el grupo, donde solo pudo ser acompañado por Daniel Oss.

El corredor italiano del BMC se puso cabeza de carrera en dos ocasiones, para que otros equipos trabajaran en la persecución mientras Greg podía recuperar algo de lo que ya había gastado para entrar al grupo bueno en una desesperada travesía con el Arneberg. La mayoría numérica entonces la tenía el Quick Step Floors que podía contar con dos o tres velas encendidas alrededor de Tom Boonen, con la aspiración de darle a Tommeke la opción de un 5º título en su última Paris Roubaix. Pero el primer golpe que sufrió el QSF fue la pérdida de Niki Terpstra y de a poco se redujo el grupo a Matteo Trentin, Zdenek Stybar y Boonen. Otro que sufrió percances mecánicos fue el campeón del mundo Peter Sagan (BOH), cuya presencia de cualquier manera provocó una enorme vigilancia en donde se aprovecharon equipos con menos cartel como el Cannondale y SKY para meter a un corredor en la fuga definitiva.


Gane o pierda, Peter Sagan (BOH) siempre influye en las clásicas

Foto © ASO/P.Ballet

Ya dentro del sector 11 Mons en Pevele (45 km a meta) en la fuga se metía Oss (BMC), Stuyven (TFS), Gianni Moscon (SKY), Jurgen Roelandts (LTS) y Dimitri Claeys (COF). El grupo de los favoritos iba a cargo de Stybar quien controló a los fugados pero de donde volvió a saltar Oss. Mientras tanto Sagan tenía su segunda avería de la jornada pero volvía a la carga con la desventaja de gastar en perseguir. A 25 kms de la meta Oss decide esperar a la persecución porque en el grupo venía Van Avermaet (BMC) acompañado por Stybar (QSF), Moscon (SKY) Langeveld (CDT) y Stuyven (TFS). Para entonces el Katusha que había gastado bastante y que tenía a Tony martin como segunda opción no pudo ya tampoco con el ritmo de carrera y Alexander Kristoff no se veía como una ficha a tomar en cuenta.

Atrás perdía contundencia la reacción porque Boonen no iba a echar abajo la salida de Stybar y el Trek Segafredo tenía a Jasper. Esa tarea tendría que haber corrido a cargo de otras escuadras y no hubo contundencia de equipos como AG2R La Mondiale pues Oliver Naesen ya había sufrido tremenda caída y su compañero Stijn Vandenbergh había gastado en una participación en fuga igualmente. Ni Boonen ni John Degenkolb iban a partir para llevarse a Peter Sagan si tenían coequiperos con oportunidades en la fuga.

Eso le dio al BMC la batuta en los últimos kilómetros y --aunque Oss ya no sobrevivió el Carrefour de l'Arbre--, Van Avermaet podía confiar en su fortaleza y en la inspiración que le causa a cualquier especialista en las clásicas una puerta abierta. Ese último segmento de pavé de 5 estrellas fue donde se decantó el podio con Van Avermaet, Langeveld y Stybar, pues Moscon y Stuyven sufrieron para emparejar al trío de punta.

Nunca es fácil ganar con la etiqueta de favorito, sobre todo en condiciones extremas de desgaste y cansancio que pueden nublar las decisiones acertadas. Pero Greg la tenía clara y espero pacientemente a que el corredor checo hiciera su movimiento de ataque a poco de terminar la última curva rumbo a la recta final del velódromo de Roubaix.


Tom Boonen (QSF) apostó por el resultado del equipo en su despedida de la Paris Roubaix

Foto © ASO/P.Ballet

Las ganas de darle al equipo y a Tom una victoria traicionaron a Zdenek Stybar que decidió ponerse al tú por tú con un gran embalador y se quedó una vez más 2º en la línea como cuando lo superó John Degenkolb en 2015. Pero ahora fue detrás de quien a los 31 años retoma la batuta belga en esta carrera donde los flamencos suman 56 triunfos en 115 ediciones.

Y que tengan cuidado con Greg en el campeonato del mundo, porque el perfil del evento de ruta en Noruega este año le va bien a los clasicómanos de fondo como él.

!Gracias “Tornado” Boonen! En los próximos 50 años de hablará de ti como cuando hoy lo hacemos de Eddy Merckx, Francesco Moser y Roger de Vlaeminck, con quien quedarás empatado quizás por unas cuántas décadas más con 4 títulos de la magnífica Paris Roubaix.


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