• Georgina Ruiz Sandoval

La precaución salió cara


A unos 600 metros de que terminar a la etapa 7 de la Vuelta a España Alberto Contador le dijo a su coequipero Daniele Bennati que atacara para buscar la posibilidad de victoria en el sprint que se desarrollaba adelante al ser alcanzados Luis León Sánchez (AST) y Simon Clarke (CPT) en la recta final. En días anteriores Contador se había ido a la rueda del embalador italiano pata “evitar quedarse cortado” como ya le había pasado antes. Pero con la vorágine del embalaje en pleno desarrollo Alberto quedó en medio de un territorio minado y poco favorable para los corredores de clasificación general. En la última curva a 500 metros –que giraba a la izquierda sobre un puente—el madrileño fue tocado por los corredores que viven pendidos del hilo del peligro y que no miran a quien desplazan en estas situaciones porque están acostumbrados a ello. A Contador lo sorprendieron precisamente en el viraje con Sbaragli (DDD) delante suyo y por la derecha la lucha entre Bagdonas (AG2) y Van der Sande (LTS) del lado corto de la curva. La inercia y el contracto estrellaron al lider del Tinkoff contra las bardas metálcas y se golpeó todo el lado izquierdo, con heridas bastante notables en hombro, brazo, cadera y gemelo. Detrás de Contador se sumaron a la caída Jens Keukeleire (OBE), Isidro Gonçalves (CJR) y Samuel Sánchez (BMC).

Ya de por sí Contador venía arrastrando una mala actuación en la contrarreloj por equipos, un corte del grupo de favoritos en el Mirador de Ézaro (Etapa 3) y luego la baja de Robert Kiserlovski. Eso claro además del terrible sin sabor de su baja en el Tour de France por caídas en días consecutivos.

De entre los favoritos el que se maneja como pez en el agua en estas llegadas a velocidad es Alejandro Valverde (MOV) y más que la perspectiva de José Joaquín Rojas para el triunfo, el propósito del murciano de meterse en el grupo de sprinters era que Rojillas lo lanzara por una bonificación que al final cayó con 4 segundos en el tercer lugar de llegada. Pero pocos son los corredores que con intereses en la general quieren arriesgar en esas llegadas a velocidad pura, máximo cuando no están los trenes acostumbrados que controlan un poco el caos. A Contador le toca dormir incómodo y con dolor por el golpe y las curaciones a solo unas horas del primer contacto con la montaña de 1ª categoría, aunque primero hay que rodar 170 kilómetros para subir a la Camperona.


Los daños de la Caída de Alberto Contador.

Otro susto lo había pasado Samu cuando quedó rezagado del lote de favoritos en la subida del último premio de montaña y a puro coraje regresó aunque eso le haya costado invertir una energía extra. Mientras el hombre sufría su compañero del BMC y lider Darwin Atapuma se reportaba a los movimientos de los otros candidatos con la compañía de Ben Hermans. Un poco más atrás Philippe Gilbert guardaba algo para ver si podía sumarse la disputa de la etapa en el embalaje con llegada picada pero nunca pudo darle alcance a Jonas Van Genechten (IAM) quien sorprendió a los favoritos con un poco más de dinamita en las piernas para atacar saliendo de atrás. Bennati fue 2º en la línea y Gilbert 4º.

El Astana gastó bastante en el cierre de esta etapa para tratar de dejar atrás a los sprinters y darle plataforma a Luis León Sánchez. Pero los cartuchos se quejaron sin resultados.

En la jornada se presentaron dos bajas importantes: Michal Kwiatkowski (SKY) por un dolor persistente en la región lumbar y Rein Taraamäe (KAT) quien sufrió el atropello de un auto de equipo aunque no se especificó si del propio o de otro. Igor Antón (DDD) llegó con 17:48” de retraso por un malestar y se despidió de la Clasificación General.

Esteban Chaves (OBE) y Nairo Quintana (MOV) llegaron entre los primeros 40 corredores y los tiempos de algunos cortes se neutralizaron luego de la caída de Contador. Se revelará mañana quién ha asimilado mejor estos primeros días de terreno quebrado y altas temperaturas para enfrentarse a la primera de tres llegadas en alto para terminar la primera semana de la Vuelta.

La mayoría de los favoritos ya experimentaron la Camperona en 2014, donde a un paso regulado y sin desesperarse a los cambios de ritmo de Purito, Contador y Valverde, Chris Froome los pudo rebasar en el último kilómetro para meterles segundos a sus rivales. Claro que hace dos años esa subida llegaba en la etapa 14 y ahora será la 8, con lo que hay una sensible diferencia del desgaste acumulado en aquella edición, porque además se subió a un primer puerto y ahora son 170 kilómetros en línea hasta la base.

Los primeros 3 kilómetros sirven de calentamiento entre 2 y 5 %, pero casi por llegar al km 4 esta la primera rampa del 25%, con un descanso de casi un kilómetro hasta llegar 3,200 metros de la cima, de ahí siguen porcentajes de 20%, 8%, 10%, 22%, 17%, y una constante de 20% a 1500 metros de la meta. La última rampa es de 14% pero a estas alturas ya se siente todo igualmente duro.

Por la caída se ve difícil que Contador tenga el mismo protagonismo que en 2014 cuando iba vestido de rojo. Creemos que de los tres colombianos en el top 5 esta subida le pueda quedar mejor a Chaves, ya que las rampas explosivas no son la especialidad de Atapuma y Quintana. Valverde debe estar ahí buscando afianzarse en el podio y peleando con Froome. Probablemente una fuga pueda pelear la victoria de etapa, pero con escaladores como Barguil, Taraamäe y Kruijswijk ya fuera de la carrera otros como Brambilla-De la Cruz (EQS), Talansky-Formolo (CPT) y hasta el mismo Scarponi-Caruso (AST) puedan hacer el ataque de lejos para buscar recortar tiempo en CG y ganar la jornada.


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