• Georgina Ruiz Sandoval

Una centella colombiana es la locura del World Tour


Fernando no espera que le pongan nada en la mano, se fija en todos los detalles que hacen la jornada de su nueva vida como profesional y fija la vista en el manillar cuando hay que trabajar. El joven prodigio de la Ceja Antioquia está creando una conmoción, una oleada de sentimientos nuevos en la afición colombiana acostumbrada a corear a los suyos en la montaña. Y quizás también los haga ver las clásicas de adoquines de otra manera, un terreno inhóspito para los pequeños cuerpos de trepadores que hasta hace muy poco hacían mayormente la representación del país cafetero.

A los 21 años Fernando Gaviria entró como un huracán en su primera temporada como verdadero World Tour, pero el Etixx Quick Step ya sabía lo que firmaba por dos años cuando, después de haber vencido a Mark Cavendish en el Tour de San Luis 2015, vino su primer duelo con pesos pesados en el Aviva Tour de Bretaña en septiembre pasado sorprendiendo a dos embaladores del calibre de Andre Greipel (LTS) y Edvald Boasson Hagen (DDD) en la etapa 4. Así comenzó su foja de rendimiento para el equipo belga aun cuando en esos meses tenía etiqueta de “aprendiz”.

Corredor espigado de 1.80mts y 70 kilogramos con una percha perfecta para rendir en la pista aunada a su intuición para correr y su velocidad en pruebas explosivas. Tal y como lo hace en un embalaje. Cuántos niños en Colombia no soñaban con subir prendidos del manillar las rampas más duras de su tierra para semejarse a sus escarabajos profesionales, pero la atención del pequeño Fernando estaba en el vértigo y la estrategia que conlleva un sprint. En nuestros países aún no se ha depurado las técnicas que en Europa existen para formar los trenes, esos que hacen persecución y no pierden la calma aun yendo a as de 60 Km/hr. Esos trenes que además de técnica tienen una química que da resultados frecuentemente, como la del Etixx Quick Step.


Ser ciclista supone un alto grado de confianza en sí mismo al momento de medir fuerza y el timing para hacer el movimiento ganador. Pero hay muy pocos que llegan a este deporte con esa armadura natural que los protege en su gran desafío, porque es muy fácil brincarse a la sobre confianza.

Recordamos hace unos días cómo Fernando Gaviria no tuvo un buen inicio en al Ómnium del recién finalizado campeonato mundial de pista y aunque estaba desencantado como campeón defensor que quiere llegar a tope, poco a poco recuperó el rumbo y el enfoque hasta llegar a la prueba de puntos donde se vio las caras con otro rival de la ruta, Elia Viviani, y otros corredores que asaltaron el podio con vueltas conseguidas sobre el lote. El corredor italiano estuvo en un momento en posición de líder y al final se quedó sin podio. El también corredor del SKY dijo que no le había gustado la táctica de Mark Cavendish (ahora con el Dimension Data) por que según él Manxman apretó en un sprint donde ya no tenía el británico ninguna posición de honor, beneficiando colateralmente a Gaviria. Viviani reconoció que Fernando había sido cauto e inteligente en la prueba de puntos, pero también dijo que “solo le vigiló” la rueda a él.

El duelo sigue ahora en la ruta, cuando Fernando hace acto de presencia en su primera carrera World Tour. Y lo hizo enfrente de Caleb Ewan (OGR) y el mismo Elia. Desde el inicio de la “carrera de los dos mares” el antioqueño se puso el overol y metió su mejor pedalazo para ayudar al EQS casi ganar la contrarreloj por equipos. Estar en las filas de este equipo con una dirección e indicaciones específicas en su entrenamiento y otras pruebas metodológicas le darán poco a poco a Gaviria la redondez a su rendimiento. El equipo por ahora ha separado a sus dos estrellas embaladoras pues Marcel Kittel está en Paris Niza, donde el alemán quiere sumar también sus primeros puntos WT este año y probarse que las 4 victorias de etapa y el título general del Tour de Dubai eran solo el comienzo de su cosecha para la nueva causa. Creemos que una vez que Maximiliano Richeze se recupere de la fisura que tuvo en un fémur podría ser la pieza clave para colocar a Fernando como lo demostraron en la edición 2016 del Tour de San Luis. Y aun sin tener lanzador per se hoy en Montalto di Castro con un pequeño vado y repecho para cerrar el colombiano dejó una racha de fuego con una potencia descomunal donde detrás de la rueda de Fernando el australiano Ewan nunca pudo salir.

Y cuando se ha probado ya ganador en una etapa de la Tirreno Adriático con la más pura demostración salvaje de su condición física el camino llevará a Gaviria muy pronto a otro gran reto. Un sueño. Correr la Paris-Roubaix y hacer suyos esos caminos infernales de adoquines que tienen como destino un velódromo, ese que es también su segunda casa.

Si los Colombianos se han vestido de escaladores, lideres generales y mejor joven no está lejos el día que Fernando Gaviria se ponga el suéter de puntos. Ah! Y todavía tiene este año en la agenda la búsqueda de una medalla de oro olímpica.


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